domingo, 12 de agosto de 2012

El ecoturismo es un pésimo negocio para los magnates

En respuesta al artículo de la revista Semana Turismo ecológico: Paraísos quebrados

El ecoturismo es un negocio muy malo para trasnacionales del turismo con una visión tradicional del negocio, pues así como los sistemas naturales, el turismo en parajes naturales no es viable la acumulación de ganancias para su administrador.  En cambio, es un excelente negocio para un país, porque manejado desde una lógica de ssostenibilidad, opuesta al libre mercado, se promueve la democratización de los recursos, la conservación y la educación de la sociedad, todas los anteriores ganancias invaluables para un país o una comunidad.

El ideal de un Parque Natural Nacional no es la producción de ganancias, sino su auto mantenimiento.

Si Bessudo se quiebra administrando los Parques Naturales Nacionales, la pregunta que nos debemos hacer no es si el negocio del ecoturismo es malo o bueno, sino si aplicar las políticas del turismo tradicional al ecoturismo es viable, y aún más importante, si es viable para un país como Colombia seguir privatizando los Parques Naturales Nacionales, o dando su administración en concesión a grandes magnates.

El turismo tradicional se enfoca en garantizar un crecimiento perpetuo de ganancias; como en los parques naturales nacionales esto no se puede lograr pues implicaría la sobre explotación de los ecosistemas, por la venta de un mayor número de cupos que los que la capacidad de carga permite, Bessudo acudió a la estrategia de la exclusividad, ofreciendo plazas en sus hoteles adecuados a las 5 estrellas, a valores increíbles, al mismo nivel de los mejores hoteles de potencias turísticas como Europa.

El público que Bessudo pretendía atraer a Colombia difícilmente estaría interesado en visitar paraísos naturales. En su mayoría son turistas no sostenibles que no están interesados en interactuar de manera equilibrada con el lugar de visita, y al contrario, que exigen obtener la mayor cantidad de comodidades y lujos de acuerdo a su inversión en dinero.

Un turista como los que Bessudo pretendía atraer, no está dispuesto a ahorrar agua o electricidad, incomodarse sin aire acondicionado, o ceder a no tener los lujos que por el mismo o menor precio, ofrecen los emporios hoteleros alrededor del mundo, gracias a los cuáles han desaparecido los más bellos paisajes. Un ejemplo tangible es el caso de muchos destinos turísticos agotados del Mediterráneo o Centro América.

Así, mientras Bessudo dice que el negocio del ecoturismo no es rentable, apasionados por la naturaleza, en un proyecto de más de 50 años de historia de conservación, han convertido el Cañón del Río Claro en un proyecto ecoturístico exitoso, hermoso y diverso, que da trabajo a muchos jóvenes de la región (Doradal, Caldas, Colombia), y cuyas ganancias son utilizadas en la compra de nuevos predios aledaños con el fin de extender el área de conservación, convirtiéndose en un foco de desarrollo.




1 comentario:

  1. Este cañón del río si que se ve bueno para tirar charco un rato!

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