miércoles, 2 de mayo de 2012

El regateo

Cuando uno entra a alguno de esos hipermercados que se han hecho dueños del comercio de alimentos en Colombia, la mayoría de propiedad de multinacionales de origen extranjero, lo más cerca que se puede estar del regateo es cuando se encuentra alguna sección con grandes avisos que siempre tienen el color rojo, y anuncian algún porcentaje sospechoso de descuento.

Crecí creyendo que el regateo (pedir descuento) era de mala educación, porque supone la mala fe del vendedor y su uso de prácticas usureras, suposición que justifica el atisbo de justicia pacífica del comprador cuando hace su parodia de negociante para obtener un precio justo por un producto.

Pero me temo que en un mundo con reglas neoliberales, como éste, es necesario abandonar de tajo la creencia utópica de vendedores justos, e incorporar la idea de que los gobiernos son vendedores.

Por tanto he pensado en deshacerme de la idea de que el regateo es de mala educación, por lo menos cuando se trata de la relación entre el gobierno de Colombia y los ciudadanos*, y que incluso debería ser un derecho cuando se trata de comprar cualquier producto a monopolios nacionales o internacionales.

Con los gobiernos de Colombia se debe regatear todo, empezando por el aumento en los salarios, mejora de condiciones para los trabajadores e incluso protección de la vida de sindicalistas que trabajan para empresas nacionales y multinacionales; y se debe regatear porque por tradición, las políticas y decisiones siempre apuntarán a beneficiar los monopolios en detrimento de la calidad de vida de la gente, nada muy distante de lo que hacían los criollos para favorecer los intereses del Rey de España; a cambio de estos favores se benefician familias o particulares, cosas que todos ya sabemos pero que con frecuencia olvidamos.

Los gobiernos cínicos, saben que sus políticas injustas y lascivas son impopulares, por lo que utilizan las mismas técnicas que los hipermercados y sus sospechosos descuentos para engañarnos.

Asumiendo un cargo directivo en una pequeña corporación en Colombia, aprendí cómo el gobierno de Juan Manuel Santos, de una manera más osada de lo que hiciera Uribe, descargó en las pequeñas empresas y organizaciones sin ánimo de lucro la responsabilidad de la contratación por prestación de servicios para cualquier tipo de salario, incluso el mínimo.

Al ser el Estado la principal fuente de financiación de estas organizaciones, débiles financieramente, el reclamo y el regateo no es una opción. Además de tener que soportar las injustas cláusulas de los contratos con el Estado, que implican pagos retrasados sujetos al humor de un funcionario público, sin derecho a reclamos o pago de intereses, cada vez los montos para la ejecución de contratos disminuyen a márgenes insoportables que no permiten pagar sueldos justos a los profesionales, o emplear a secretarias y mensajeros.

La situación no es diferente para los contratistas o "trabajadores independientes" del mismo Estado. Con el gobierno de Juan Manuel Santos aumentó el porcentaje de empleados por prestación de servicios, lo mismo que quieren hacer en las universidades públicas con los docentes de cátedra. ¿Quién con cinco dedos de frente, sin tener un contrato fijo o estar empleado se va a meter a un sindicato?

A éste gobierno es al que le estamos pidiendo mejores condiciones laborales y protección de sindicalistas, que seguramente han caído bajo la mano de algún asesino de alguna organización de asesinos que los monopolios, por prestación de servicios o subempleo, pagan.

No tengo nada personal contra Juan Manuel, la suya es una historia que se repite a lo largo y ancho del mundo entero. Me cae gordo es el modelo que representa: el neoliberalismo, un lobo disfrazado de oveja.

En vista de que los trabajadores independientes aumentan en número, que son contratados de manera injusta por empleadores pícaros de los monopolios o en contra de la voluntad de pequeños empleadores obligados a causa de las políticas del gobierno, considero que es momento de organizarse.

Feliz día del trabajo.

*Las razones son justificadas y comprobables, junto a muchos otros las denunciamos a diario en nuestras cuentas de twitter (la mía @yoligrilla), pero no me extenderé ahora en ellas porque harían falta cientos de pantallazos que pondrían pesada esta lectura.

3 comentarios:

  1. Buena crítica.. Definitivamente las condiciones laborales en Colombia son humillantes, por decir lo menos. Estoy buscando ideas y colombianos tenaces para cambiar la situación de trabajadores inteligentes, apasionados y capaces desde las personas del comun, sin depender del abusivo empleador. Obvio de manera pacífica, utilizando el intelecto y el trabajo mismo como herramientas. Si tienes algun aporte hazmelo saber, gracias.
    @CamiloVega_
    chemovega@hotmail.com
    http://camilovega.blogspot.com/

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  2. Gracias. Te lo haré saber. Pero, es importante tener en cuenta que no todos los empleadores son abusivos, algunos se ven obligados por falta de garantías del Estado para mantener sus empresas a pagar mal a sus empleados. Saludos.

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  3. Bueno, entiendo el tema social que planteas pero estoy convencido de que con trabajo fuerte, entereza y mucha creatividad esas cosas pueden evitarse. Desde luego, todo se ve muy bonito en el papel..
    Pasando a otro tema, quiero hacerte un guiño: Me encanta la foto que tienes en tu avatar de Twitter, hermosa.
    Vale, cuidate..
    @CamiloVega_
    chemovega@hotmail.com
    http://camilovega.blogspot.com/

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